Ese padre que me explica

Pienso en mi padre…

El hombre era un rebelde sin remedio y con demasiadas causas.   Era un argentino completo y un norteño aventurero, un lector interminable, un avido conversador, un pensador desde lo práctico, un pasajero del viento en el Chile de los años cuarenta, un viajero soñador en el México infinito, hijo de un español oveja negra de su familia en El Ferrol, un orgulloso dueño de su propio orgullo, un inesperado guerrillero sandinista en la Nicaragua dictatorial, un arrebatado amante de la vida, un adorador de los libros, un adolescente escapado tras un circo, un polizón navegando por los mares de la verdad, un insumiso que se negó al servicio militar, un hombre incompleto capaz de completarse a si mismo, un enamorado de las enamoradas, un lógico de la razón, un bebedor de utopías, un reidor con toda su fuerza, un  bailador de tangos amargos…

Ahi esta la madre del cordero...

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