Curiosos, incómodos e incorrectos

Pienso en los intelectuales.  Me interrogo sobre el lugar y el rol (pretendido, discutido y asumido) de los intelectuales en este mundo de hoy, en la sociedad que vivimos, en la cultura que soportamos.  Y entendiendo que los intelectuales constitu(yen)(imos) una especie de secta esotérico-social y cultural, un mundo insumiso de individuos e individuas que se dispersan entre la obediencia dudosa, el pedantismo vacuo, el silencio que otorga, la búsqueda lejana de la invisible trascendencia, el ombliguismo sin regreso, la creación de saberes, la desobediencia nihilista, la crítica implacable y la obsecuencia patológica.

Aquí, me quedo con la crítica implacable.

Dicho en el lenguaje de esta oveja negra de la familia, en el gremio de los intelectuales podrán encontrarse siempre distintas variedades y coloraciones entre las blancas ovejas de inocencia dudosa, los borregos sin remedio, las incontables ovejas del monton, los insoportables corderitos silenciosos, los capones viejos y las incómodas ovejas negras

Los intelectuales llevamos una confrontación permanente entre la razón y los sentimientos, entre las ideas y la realidad, entre la libertad y la nada, entre el presente que rechazamos y el futuro que anhelamos, entre la crítica y la revolución.   Y somos por definición quienes tenemos la obligación ética de pensar, de reflexionar, de criticar, de imaginar, de construir conocimiento y de poner ideas en movimiento.  Estamos obligados e impelidos a remar contra la corriente, incluso cuando la corriente parece ir en la “dirección correcta” de las mayorías o de los dogmas oficiales.

En un mundo donde parece predominar la cultura de lo efímero, de lo barato, de lo superficial, en una sociedad donde todo se vende y todo se compra, donde los viejos valores como la lealtad, la responsabilidad, la libertad de pensar, el sentido del deber, la amistad gratuita, resultan pisoteados mañana tarde y noche, el intelectual se sitúa en la “incorrecta” posición rebelde de tener que decir unas cuantas verdades críticas e incómodas, en nombre de la curiosidad de su propia conciencia insumisa.

Pero no basta con observar y criticar.  Los intelectuales no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata ahora es de transformarlo…completamente.

Todos los seres humanos se mueven desde la racionalidad de sus sentimientos, pero el intelectual se mueve desde las ideas que su racionalidad le dicta, en medio de todos los humanos sentimientos.

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2 pensamientos en “Curiosos, incómodos e incorrectos

  1. Sí, el intelectual se mueve desde las ideas que su racionalidad le dicta. Y habría que agregar que por estos tiempos en que abunda lo efímero, lo relativo… much@s de ell@s se dedicacan a abundar en el pseudo intelectualismo, interpretando a los que sí fueron intelectuales, con un fuerte componente influido por su alma mater … la universidad chilena que los enmarcó, por lo tanto no es raro leerles, con sus análisis desde la vereda de enfrente, tratando por estos días de explicar si lo movimientos sociales son “puros” o no, con una fuerte dosis de anarquía, que no es la gloriosa de los años 20, y un dudoso vocabulario (no exento de ambiguas y dispersas redacciones) que apunta más a afirmar el apoliticismo, que a contribuir a un debate constructor de ideas …
    y es que tal vez, solo tal vez, los verdaderos intelectuales de nuestro país, los que elaboran, desarrollan, orientan e interpretan, son los que se involucran, los que levantan la voz, los que se comprometen, si es así: bien por ell@s, porque nunca lo sabrán… por lo tanto no pontificarán desde un altar …

    • En Chile, el mundo de los intelectuales ha estado en los recientes decenios segmentado según los grandes clivajes ideológicos y políticos, pero donde los ideólogos del neoliberalismo (escasos como los dedos de una sola mano…) han tenido la ventaja de contar con el apoyo de los medios oficiales y la academia. En cambio, intelectuales chilenos y latinoamericanos críticos como Tomás Moulian, Marta Harnecker, Manuel Riesco, Marcel Claude, Emir Sader, Jorge Arrate, Celso Furtado, Hugo Fazio, Aldo Ferrer aparecen un breve instante y son de inmediato invisibilizados por el discurso oficial y por los aparatos ideológicos del Estado y del poder económico. Mientras mas anticapitalista y más antineoliberal sea el campo donde se sitúen los intelectuales en el Chile del presente, más alejados se mantendrán de los medios del sistema y de la farandula.

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